domingo, 28 de agosto de 2022

Del porqué cuando se teje, se tiene que aprender de cómputo

Resulta pues, que un día empecé a tejer como cubriendo distancia en estambres e hilazas, y en esa persecución del tiempo, las manías y la vida que se atraviesa, de pronto sin casi darme cuenta empecé con una opción de emprendimiento.

Emprendimiento... palabrita que no acaba de convencerme, pero sigue siendo la más cercana a lo que es... antes le decíamos "negocio"... y yo me digo a mí misma, como lo mencioné en el teléfono hace un rato con una persona que no me conoce nada, que lo que yo hago es poner mis manías a producir algo positivo... cabe la aclaración, positivo para mí, porque muchos me dirán que lo mío es ocio y no tengo manera de probar lo contrario...

Decía, emprendimiento... comenzación... inicio... sigue sin convencerme, pero un día daré con mi propia descripción del puesto. 

Y en esas... pues... yo sabía tejer desde antes, desde por ahí de 1985 si no me engaña la memoria, pero no negaré que he pulido mis técnicas en los últimos años, y más importante, no emprender proyectos sino finalizar proyectos, y en medio de un caos economico-pandémico y teniendo habilidades poco explotadas, pues eso de vender lo que haces muy bonito y con horas de dedicación parece una opción adecuada y conveniente... 

Así empiezan los problemas... no cuando quieres hacer, sino cuando quieres que eso que haces tenga un destino...

En el camino de los puntos bajos y las medias varetas he tenido como resultado varios aumentos en los campos necesarios para darles el destino deseado... 

Antes de tejer, mis fotos eran funcionales, para que una imagen llegara del punto A al punto B, ahora busco encuadre, fondo, distancia adecuada para tomarla y en esta semana aprendí cómo poner el gran angular en mi teléfono y además, que sí lo tiene... 

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Antes tomar un video de algo curioso a tiempo mientras pasaba, pues era una gran casualidad, ahora tengo el teléfono listo para tomar esos momentos, aunque todavía me falta mucho en cuanto a edición, fondos, encuadre, y todo lo que he ido avanzando en fotografía...

Antes tejía sin prisas y sin considerar nada más allá de mi propio gusto, ahora me entero de qué película está por salir en el cine para ver si ahora sí la alcanzo, soy consciente del calendario y las festividades que están próximas, además de usos y costumbres culturales en ellas...

Antes iba a bazares a comprar cosas, ahora también a vender, y ya no llevo como al primero, hasta la reja del gallinero por si la necesito, con un par de maletas, una bolsa y un atado tengo para llevar todo lo necesario con mesa, silla y sombrilla auxiliar porque ya he pasado por sol, por quedarme sin cintura, y por no tener dónde poner un esto...





Pero sobre todo, antes una computadora era un elemento que sabía usar para trabajar o para distraerme... y ahora... parece que ha tocado exprimirla al máximo. Aprender de redes sociales y que no es facebook la única que hay, que en Instagram hasta hace muy poco sólo se podía subir entradas con el celular, que Pinterest sin que entienda cómo también es una red social.

De mis últimos cocos, que Tiktok sirve no sólo para ver tonterías, sino para subir contenido que sirve para algo, que es una plataforma publicitaria, que si se alimenta regularmente llega mucho más lejos y.... y... y..


y que todo lo que tengo que hacer para que mi emprendimiento llegue a un final positivo, es un montón de cosas que no son tejer!

Hoy, no me iré sin presumirles el logro del día, a casi un año de comenzar este blog, finalmente, después de buscar horas y horas y horas y horas, logré que tuviera los colores que quería (o casi), y más importante, pude configurar todo (no era sólo el blog sino también la cuenta de google) para poder responder a los comentarios que me dejen.

Seguro quienes saben de blogs pensarán que no es gran cosa, pero para una tejedora que ocasionalmente escribe, o para una escritora que últimamente teje por vicio, por gusto, por necesidad, por trabajo, por las dudas y no tener malos pensamientos, el logro es mayúsculo y una parte de mi alma descansa, mientras otra comienza a pensar en el siguiente pendiente que tengo ya enfilado para poder seguir tejiendo con la conciencia tranquila.

Ahora, déjenme sus comentarios, pongan a prueba mi logro para ver si soy capaz de contestar a todos y seguirlo haciendo en unos días que ya no tenga el conocimiento tan fresco 😜

sábado, 27 de agosto de 2022

El quehacer olmeca

Casi desde que inicié el blog tengo en pendientes contarles de cuando me puse a tejer una cabeza... vamos de lleno al asunto.

Todo empezó cuando un cliente me pidió que tridimensionara el logotipo de su tienda, si viven en México seguramente habrán visto alguna, es la representación en imagen de una muñeca sexual inflable, que además, remite a geishas, en blanco y rosa... bueno ya, sí hago el anuncio, Erotika Lovestore 😅



Lo primero fue hacer una propuesta para saber si lo que yo pensaba y lo que él quería coincidía, y después de algunas cuantas llegamos a un acuerdo. Como quería una cabeza casi de tamaño natural lo primero fue hacer un modelo a escala antes de empezar con el proyecto serio y ver si estábamos en sintonía. 

Fue un buen reto para calcular vueltas, puntos, materiales y sobre todo el material para rellenar, porque para que se sostuviera bien y no se fuera la cabeza de cabeza, en el cuello tenía que tener un relleno más pesado y aligerarlo conforme subiera.

Mientras tejía, al principio, todo normal, tranquilo, sin contratiempos, pero conforme avanzaba eso iba siendo de volumen cada vez más importante, para que el tejido se mantuviera limpio a pesar de la manipulación, conforme avanzaba lo envolvía en plástico de cocina y era esculpir a ciegas del centro hacia afuera. Ya que la cabeza estuvo terminada hasta el cuello, tocó entonces trabajar en el pelo, que si la cabeza fue grande, el pelo todavía tenía que ser más, sin olvidar en ningún momento mantener las proporciones...  Ya no sabía si estaba tejiendo, esculpiendo o podando un árbol en formas geométricas y mientras tejía pensaba que así debían sentirse los olmecas al esculpir las cabezas en piedras, girando en torno a ella, pensando aquí va a ir un ojo, acá va el otro...



Pues seguí girando alrededor de la cabeza, después de que el pelo quedó terminado, tocaba ajustarlo, que fuera alto, que tuviera volumen, simetría, que no se ladeara. Luego a darle personalidad de muñeca inflable sexy, respetando otra vez las proporciones del logotipo, el collar, los microdetalles (como una chaquira transparente en la punta de cada pico del collar para darle un brillo extra). 

Fue un trabajo que me tomó cerca de un mes terminar y si yo me sentía más inflada que muñeca de orgullo por el resultado, no me imagino cómo se sintió aquél olmeca de quien no conocemos el nombre después de terminar una cabeza de 3 metros.


Así quedó el resultado, pero si quieren verla en vivo y a todo color, la galería personal de arte de Artrocitos donde se exhibe esa cabeza está en Horacio 400, Polanco. 





viernes, 26 de agosto de 2022

Reinterpretación de un balero


El año pasado, al hacer la #gumiofrenda dejé por aquí la imagen de un balero tradicional pero en lugar de ser de madera era tejido. 

La teoría indicaba que debía funcionar, pues lleva peso, pero nunca fui buena jugándolo.

Fue durante un bazar cuando un señor me dijo que no era difícil, que sólo tenía que sostenerlo "así" y ¡Zas! Ensartado en el primer intento.

Hubo aplausos, gritos, una ola a dos personas, las personas que iban pasando volteaban a ver qué era el alboroto, y es que comprobar una hipótesis ¡no es poca cosa!

Para que puedan hacer su propio balero, practicarlo, jugarlo y no lastimarse los dedos en el proceso, les dejo por aquí las instrucciones para que tejan el propio.

Cuenta también con apoyo en video para las partes más complicadas, así que vámonos preparando para el próximo noviembre y a tejer se ha dicho!










Si tienen dudas, con gusto las contestaré, y estaré feliz de recibir sus comentarios.
Ya saben, esto de escribir a solas es más divertido si alguien se manifiesta del otro lado 😉