Últimamente tejo más de lo que escribo, tejo más de lo que publico, tejo más y más y hago un proyecto tras otro.
Entre los nuevos proyectos me invitaron a uno para hacer una ofrenda tejida para día de muertos.
Sortearon los elementos de la ofrenda entre quienes participaríamos en el proyecto para crear nuestro propio diseño.
Me tocó un juguete y un platillo.
Los juguetes ya no son como antes, entre hacer una caja de x-box o un juguete tradicional, recordé uno multicolor con el que nunca pude hacer nada más allá de lastimarme: un balero.
Con la comida, no sabía ya si tejía o cocinaba, desde que buscaba los ingredientes, digo, los estambres de colores adecuados. A pesar de haber color carne, calabaza y verde o amarillo limón, no hay un color amarillo o beige masa de maíz, ni un café frijol refrito, pero aún con todo encontré los colores adecuados y me puse manos a la obra.¡Ah! ¡Lo olvidaba, el balero lleva peso para poderlo jugar!




